Estaban solos en la casa, o eso creían. La esposa se pone de a cuatro en la cama y él apenas le baja la ropa, ya listo para meterle por el culo. Todo iba bien hasta que se escuchan pasos en el pasillo.
Es la suegra. Se quedan helados: ella se tapa con lo primero que agarra, él finge buscar el celular. Pasa por la puerta, mira un segundo y sigue de largo. Recién cuando se cierra la otra puerta respiran, aguantándose la risa.
Y vuelven a lo suyo, ahora con más apuro que antes y la puerta asegurada con una silla. La cámara siguió grabando a escondidas, sin pose, un trozo de esas bolivianas xxx que nadie planeó filmar. Corta antes del final, con los dos todavía riéndose bajito.
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