Después del paseo por la laguna de Achocalla, la pareja paceña termina en la pieza. Ella apenas se puso una lencería fina y él todavía tiene los pantalones a media pierna, con una toalla colgada al hombro y cara de quien viene feliz del frío.
Ella se acomoda en la cama y ahí arranca todo. Él se la mete despacio, como quien tiene la tarde completa, y ella jadea agarrada de la cabecera. El ritmo sube de a poco y ya ninguno de los dos piensa en el paseo.
Nadie montó nada y así queda un porno boliviano de pieza, con una radio sonando desde la casa de al lado y sin nadie haciéndole caso. Él todavía la tiene abrazada cuando la escena corta.
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