La madura se acomoda en el sillón con el vestido de flores y ya tiene la mano metida por debajo. Afuera se escucha la calle, perros y bocinas, mientras ella se toca sin apuro. El vestido sigue puesto, apenas corrido de los hombros, y las tiras ya no aguantan mucho.
Se abre de piernas en la punta del asiento y se trabaja la chocha con los dedos, cerrando los ojos cada tanto. Un celular suena adentro de la casa y ella ni se mueve para contestarlo. Respira más rápido, se muerde el labio y sigue de a poco, sin apurarse por acabar.
De las bolivianas xxx que se graban a plena luz del día, esta es de las más reales. El vestido queda arrugado y ella ni lo nota.
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