La qochala se pone de a cuatro en la pieza y el loco le mete por el culo de a poco. Se escucha cuando le dice que coge malo, pero ella no se mueve de ahí. Nada de luces ni poses, puro celular apoyado en la cama. De esas cochabambinas xxx grabadas sin montar nada.
Él sigue, más lento ahora, y ella suelta una risa nerviosa. La sábana ya está toda arrugada, pegada a la espalda de ella. De pronto pide más, bien bajito, casi en secreto.
Cuando ya no aguanta más le pide que se salga. Él se queda un rato quieto, los dos respirando fuerte, y nadie dice nada hasta que ella se levanta a buscar el celular.
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