En el patio del fondo, entre las plantas, la moza arranca sola. Lleva puesta solo la parte de arriba del bikini y tiene la cámara apoyada en una silla de plástico. Nadie más está en la casa. Se saca la bombacha de a poco, como quien no tiene apuro.
Se recuesta en el pasto, abre las piernas hacia la cámara y se mete el juguete sin miedo. Se muerde el labio, se arquea, y el pasto se le va marcando en la espalda. Desde la cocina suena una garrafa y ella ni se inmuta. Es de esos videos xxx cochabamba que se graban sin pensar que alguien los va a ver.
Cuando ya no da más, frena. Se queda tirada mirando el techo de ramas, riéndose sola, con el juguete todavía al costado. Ahí corta todo.
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