Lissa está en su cuarto con una musculosa oscura que no disimula nada. Se recuesta en la cama, apoya el celular cerca de la cara y se acomoda el pelo mientras habla con alguien que no aparece en la imagen. No hay guion ni nada montado, solo ella y unas pechotas a punto de reventar la ropa.
Se baja una tira de la musculosa de a poco, sin mostrar todo todavía, mirando la pantalla como si supiera quién está del otro lado. Es porno boliviano grabado con lo que tenía a mano, por eso se ve granulado. Al final se las termina de enseñar, se queda callada un buen rato y apenas sonríe, esperando que alguien diga algo.
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