El chango ya grande la tiene clara. La boliviana se le acerca y le baja el pantalón sin rodeos, le empieza a mamar despacio. Él está sentado en la cama, sin creérsela del todo, con las manos quietas.
Después ella se sube encima y se lo cabalga de a poco, mirándolo. Él le agarra las chichis con las dos manos. Están en una pieza simple, grabado con celular y sin montar nada.
La moza acelera el ritmo y él jadea sin parar de agarrarla. No dicen mucho en todo el rato. La escena corta cuando todavía siguen.
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