La boliviana rellenita llega al cuarto sabiendo que el che le mintió con lo de estar con amigos, y no le importa. Se saca la blusa de a poco, sin apuro, mientras él queda con el cinturón a medio abrir. El celular está apoyado en el mueble grabando todo: porno bolivia casero, sin más producción que la luz del pasillo entrando por la puerta entreabierta.
Él la acomoda de a cuatro en el borde de la cama y le da despacio, agarrándola del poto con las dos manos. Ella se queja bajito y muerde la funda de la almohada. En un momento paran los dos porque se escucha una moto en la calle; esperan que pase y siguen desde otra posición. Termina sentada al borde, con la cara roja, sin decir palabra.
También te puede gustar:






